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¿Trabajar para vivir o vivir para trabajar?

¿Trabajar para vivir o vivir para trabajar? 


Por Laila Robles Martínez 
Coach en Estilo de Vida 


Cada día nos levantamos, nos metemos a la ducha y nos preparamos para la rutina diaria: el trabajo. Cualquiera que éste sea, se trata de la actividad que vence al resto - excepto tal vez por dormir- en horas dedicadas a la semana, al mes, al año… en toda una vida. 

El hecho de no disfrutar tu ocupación cotidiana, significa que inviertes cerca de 40 horas a la semana a una situación que te trae estrés, frustración e incluso te aleja de los brazos de Morfeo por las noches. Si es tu caso, ¿qué esperas para cambiar de rumbo? 

En cambio, si sientes pasión por lo que haces eres profundamente afortunado. Sin embargo, corres el riesgo de perder la noción de la energía excesiva que le dedicas, restándola a tus relaciones y tu tiempo personal. 

Pero el éxito profesional no significa felicidad; aquellos que no ven esta simple verdad han olvidado cómo vivir. Algo tan simple como la llamada de un viejo amigo, un atardecer en calma total o la sonrisa de un extraño, pueden traernos mucho mayores recompensas que un récord de ventas, un ascenso o una campaña bien lograda. 

Te proponemos ser sincero contigo mismo y evaluar si lo que haces para vivir te llena verdaderamente: ¿te hace sentir pleno?, ¿desarrollas todo tu potencial? 

Sí, el trabajo es una parte importante de la vida, mas no la vida misma.