REGRESAR



El rechazo


Por Juan Jerónimo González 
Coach de Bienestar Integral 

Sentirte rechazado o sin valor es uno de los sentimientos más temidos del ser humano. En realidad, sentirse rechazado es una ilusión y una elección que puedes aprender a no tomar. 

Desde niño pudiste pasar por los estragos del rechazo, posiblemente en la escuela no te elegían para un juego o te dejaban al último y fue ahí donde elegiste sentirte rechazado. 

Hablo del rechazo como elección por lo siguiente. Para que exista un rechazo es necesario una acción de rechazar. Alguien que rechace y un rechazado. Si analizas de cerca la acción de rechazar es simplemente alguien eligiendo algo, ya sea una persona o cosa.

El problema aquí es que esa cosa o persona no es la que tú querías que eligiera y es en ese momento en donde experimentas rechazo. 

Aprende a no elegir el rechazo. Piensa en esto, querer que alguien te elija a la fuerza es querer que esa persona haga lo que tú quieras y que no ejerza su voluntad. Por ejemplo, si a ti te gusta la naranja y tu quieres que la otra persona coma naranja, pero resulta que a esa persona le gustan las fresas, tú en ese momento te sientes rechazado.

En realidad, el que la persona elija fresas (que son su preferencia) no tiene nada que ver con lo bueno o malo de la naranja y mucho menos de ti, simplemente le gustan más las fresas y punto. 

De la misma forma sucede con los humanos. Si no nos eligen creemos que es por algún defecto o alguna acción que hicimos mal. ¿Qué tal si en realidad no tiene que ver contigo, si no con los gustos o necesidades de la otra persona? ¿Qué tal si lo único que pasa es que le gustan más las fresas?

Te invito a que cada ves que te sientas rechazado explores por unos minutos la posibilidad de que el que no te elijan no tiene nada que ver contigo y descansa con el pensamiento de que ya habrá alguien que le gusten más las naranjas.