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El arte de fluir


Por Marisol González Ficachi 
Instructora de yoga y meditación 

Siéntate y relájate. Visualiza las siguientes imágenes e intenta encontrar el sentido. 

  • Piensa en el cambio de las estaciones
  • Observa el ascenso y el descenso de la marea en respuesta a la luna. 
  • Escucha el Bolero de Ravel
  • Siente la corriente de Surya Namaskar o el saludo al sol de tu práctica de yoga. 
  • ¿Qué tienen en común estos fenómenos? Son todos vinyasas, es decir, secuencias progresivas que se desarrollan con una armonía intrínseca e inteligente. Vinyasa se deriva del término sánscrito nyasa, que significa “colocar”, y el prefijo vi que se define como: “de una manera especial”. Puede ser desde una composición musical hasta los pasos a lo largo de una caminata en la playa o la vinculación de una postura a la siguiente.
  • El cambio es lo único permanente: ¡Suéltate!
  • El mundo del vinyasa yoga es fluir a través de una secuencia de posturas coordinadas con la respiración, mientras generas una conciencia del cambio como algo constante y natural. 

A veces nos cuesta salir de nuestro cuadrado, de la técnica o el método. Sin embargo, en la vida hay miles de posibilidades para realizar la misma cosa. Aprender a olvidar un poco la forma, a romper con lo tieso, con lo duro y con lo que parece inamovible, es un recurso muy útil para la cotidianidad. Funciona para superar apegos y poner un alto al actuar automático.

“Tengo que…”. ¡Tengo que nada! Tendemos a querer controlar todo, pero hay que encontrar el flow. Explora tu cuerpo, encuentra tus sensaciones, descubre la ola y entra en ella. Evitarás frustraciones y descargas emocionales tóxicas y negativas. Pregúntate todos los días, ¿cuál es mi estado hoy, aquí y ahora? ¿Qué necesito? ¿Balancear, relajarme o energizarme? 

Sobre el mat te darás cuenta de lo que necesitas. Con el flow contactas con tu cuerpo anfibio, con la corriente y con tu propio nivel de energía. Experimentarás tu fuerza vital creativa en múltiples dimensiones en donde existen infinitas posibilidades. Lo más importante es disfrutar tu baile interior. 

Cada clase es un viaje. El mat es como la tabla de surf. Es como cuando remas en el mar. Te subes a la tabla, te caes y vuelves a subir. Avanzas, a veces retrocedes y esperas a que llegue la siguiente ola. Si te sientes con confianza, la cachas, si no, repites el proceso. En el mat aprendes a avanzar, a caer, a observar si estás remando demasiado o si necesitas un empujón más intenso. 

Haz tu práctica de yoga desde esta nueva perspectiva y recuerda: 

*Que sea a tu ritmo: Cada quien encuentra su propio recorrido para llegar a una postura o para alcanzar lo más supremo y universal. No hay cuerpos ni seres idénticos. Lo importante es el camino y, sobre todo, aprender a disfrutarlo. 

*Son sólo pensamientos: Interpreta todos los mensajes negativos de la mente solamente como pensamientos. Déjalos volar y no te conviertas en ellos. 

*Sin juicios: Si te encuentras juzgando tu postura visualiza tus pies, el soporte que dan e imagínalos como si fueran las raíces de un árbol. Exhala el juicio.